Saltar al contenido

Para negocios

Regulación de IA & RGPD

La inteligencia artificial ha entrado en las empresas por la puerta de atrás: sin proyecto, sin presupuesto y sin que nadie la aprobara.

Estas herramientas ahorran horas de trabajo real y ningún negocio debería renunciar a ellas. El matiz es que funcionan enviando información a un servidor ajeno.

En cuanto ahí van datos de clientes, de empleados o de proveedores, deja de ser una decisión técnica: es un tratamiento de datos personales, con todo lo que eso arrastra.

La adopción ha ido por delante de las reglas

No entraron por un proyecto aprobado. No hubo que comprar ni instalar nada, así que no pasaron por informática, ni por dirección, ni por una revisión de contratos.

El resultado: ningún contrato firmado con el proveedor, nada documentado sobre qué se envía y un equipo que lleva meses pegando texto en un chat sin una norma que diga qué puede pegar. La normativa, en cambio, ya estaba. Para el RGPD, un dato enviado a un proveedor de fuera de la UE es un tratamiento y una transferencia internacional, se llame la herramienta como se llame.

Lo que está en juego

Las cifras máximas —20 millones o el 4 % de la facturación en el RGPD, 35 millones o el 7 % en el Reglamento de IA— son techos para infracciones graves de grandes operadores, no la factura que le llega a una pyme.

El riesgo cotidiano llega antes: la reclamación de un cliente que descubre que su expediente pasó por una herramienta de terceros, una brecha que hay que notificar en 72 horas, o un contrato que exige acreditar cumplimiento antes de firmar.

Y hay uno del que casi no se habla, en dirección contraria: no usarlas. Se oye hablar de multas millonarias, no se sabe qué aplica y se acaba prohibiendo todo. Ese coste no figura en ninguna sanción, pero es igual de real: competidores que entregan en la mitad de tiempo. Desconocer la norma sale caro por incumplirla y también por no atreverse.

Cuenta personal y cuenta de empresa no son lo mismo

Es la confusión más extendida y la más cara. Se parecen en la pantalla y cuestan parecido, pero jurídicamente no tienen nada que ver.

La cuenta personal puede usar lo que escribes para entrenar el modelo salvo que lo desactives, no lleva contrato de encargo de tratamiento y no garantiza dónde se alojan los datos. La de empresa excluye el entrenamiento por defecto y trae ese contrato. Si tu equipo usa cuentas personales, por muy de pago que sean, no puedes acreditar cumplimiento ante nadie.

Qué no debería salir sin pensarlo antes

No se trata de bloquear la herramienta, sino de saber dónde está la línea. Los casos que más se repiten:

  • Contratos completos

    Pedir un resumen arrastra nombres, NIF, domicilios y cuantías de la otra parte, que no ha consentido nada.

  • Nóminas y listados de personal

    Retribuciones, situación familiar y, a menudo, datos de salud asociados a una baja.

  • Informes médicos y expedientes de menores

    Entran en las categorías especiales del RGPD, con un régimen mucho más estricto.

  • Bases de datos de clientes

    Volcar el listado para una campaña convierte el marketing en una comunicación de datos a un tercero.

  • Currículums de candidatos

    Añaden la capa de las decisiones automatizadas en selección, que tiene reglas propias.

  • Documentación bajo secreto profesional

    En abogacía, sanidad o banca hay un deber de secreto que no se levanta porque la herramienta sea cómoda.

Las transferencias internacionales

Casi todos los proveedores de uso masivo son estadounidenses: salvo que contrates alojamiento europeo, los datos cruzan el Atlántico en cada envío.

No está prohibido, pero necesita base jurídica y un análisis documentado. Y si prometiste por contrato a tus clientes tratamiento dentro de la UE, cada herramienta nueva puede estar convirtiendo esa promesa en un incumplimiento.

Qué hace falta para empezar

La lista es corta: plan de empresa con su contrato de encargo firmado, anotar el tratamiento en el registro de actividades, documentar la transferencia internacional, actualizar las cláusulas informativas y aprobar una política interna de uso.

Que la ejecución sea corta no significa que llegar hasta ahí lo sea. Localizar qué plan incluye el contrato que necesitas, encontrarlo entre la documentación del proveedor y entender qué cambia con el Reglamento de IA es un trabajo disperso y tedioso, lleno de condiciones de servicio en inglés que se actualizan solas.

Esa es la parte que tiene sentido delegar: quien ya la ha recorrido la resuelve en una fracción del tiempo y te entrega la documentación ordenada. Siempre sale más barato que hacerlo después de un incidente.

Formación

Webinar: usar IA en tu negocio sin incumplir

Sesión online y gratuita para pymes y autónomos: qué se puede introducir en un asistente de IA y qué no, cómo pasar a cuentas de empresa y qué documentación conviene tener lista. Sin fecha todavía: déjame tu correo y te aviso.

Solo para avisarte de esta convocatoria. Ni listas de difusión ni cesión a terceros.

Qué incluye

  • Auditoría de tratamientos y registro de actividades
  • Revisión del uso real de IA en tu equipo
  • Clasificación de riesgo conforme al Reglamento (UE) 2024/1689
  • Evaluaciones de impacto en protección de datos (EIPD)
  • Contratos de encargo con proveedores de IA
  • Análisis de transferencias internacionales
  • Política interna de uso de inteligencia artificial
  • Políticas de privacidad y cláusulas informativas a medida
  • Protocolo de brechas y notificación a la AEPD
  • Formación práctica al equipo

Método

Cómo se lleva el asunto

  1. 01

    Diagnóstico

    Qué datos se tratan y con qué herramientas, incluidas las que nadie aprobó.

  2. 02

    Plan priorizado

    Primero lo que expone a una brecha o a una reclamación; después lo formal.

  3. 03

    Documentación

    Contratos, registros, cláusulas y política interna de uso, listos para aplicar.

  4. 04

    Mantenimiento

    Cada herramienta nueva cambia el mapa. Revisión periódica para que cuadre.

Preguntas frecuentes

¿Puedo seguir usando ChatGPT en mi empresa?

Sí, no hay ninguna prohibición. Hay que pasar a un plan de empresa, firmar el contrato de encargo, documentar la transferencia internacional y fijar por escrito qué información puede introducirse.

¿Qué diferencia hay entre la cuenta de pago personal y la de empresa?

La personal no lleva contrato de encargo y puede entrenar con lo que escribes salvo que lo desactives; la de empresa lo excluye por defecto y trae el contrato que necesitas. Pagar más no equivale a cumplir: hay que pagar el plan correcto.

¿Qué proveedor me conviene?

Depende de qué datos manejes y de qué te exijan tus clientes por contrato. Los europeos simplifican las transferencias internacionales; los estadounidenses suelen ofrecer más integraciones. Conviene decidirlo mirando tu caso.

Mi equipo lleva meses usándolo por su cuenta. ¿Qué hago?

Es lo más habitual y tiene arreglo. Se mira qué se ha estado enviando, se corta lo que no debe repetirse y se regulariza el uso a partir de ahora. Lo que no conviene es dejarlo correr.

Soy una empresa pequeña. ¿De verdad me pueden sancionar?

Las multas millonarias no son el escenario realista para una pyme, pero las reclamaciones de clientes y empleados sí, y son gratuitas para quien las presenta. Y cada vez más contratos exigen acreditar cumplimiento antes de firmar.

¿No es más sencillo prohibirlo y ya está?

Sencillo sí, eficaz no. Sin alternativa, el equipo sigue usándolo desde cuentas personales y pierdes lo único que te quedaba: saber qué está pasando.

¿Desde cuándo es obligatorio el Reglamento de IA?

Entró en vigor en agosto de 2024 y se aplica de forma escalonada: primero las prácticas prohibidas, después los modelos de propósito general y por último los sistemas de alto riesgo. Lo determinante es en qué categoría cae el tuyo.

He tenido una brecha de seguridad. ¿Qué plazo tengo?

Sin dilación indebida y, cuando resulte exigible, dentro de las 72 horas siguientes a tener constancia. Cuanto antes se llame, más margen hay para documentarlo bien.

¿Tu caso encaja aquí?

Cuéntame la situación por escrito o llama directamente. La primera toma de contacto es orientativa y sin coste: si el asunto no tiene recorrido, te lo diré antes de aceptar el encargo.